La robótica, una nueva diversión educativa para los niños

Última actualización: 19.10.20

 

Cuando pensamos en juguetes y tecnología vienen a nuestra mente opciones como tablets, videojuegos y otros productos similares. Pero cuando se trata de regalar a nuestros pequeños un producto educativo, todo lo que tiene que ver con la robótica marca la diferencia.

 

La robótica es una de las grandes disciplinas tecnológicas que han ayudado a mejorar nuestra vida diaria. No hablamos de los robots humanoides de las películas, sino de los que se aplican principalmente al mundo de la industria y la tecnología. Estos avanzados sistemas son capaces de soldar vehículos, montar ordenadores o móviles y también de realizar todo tipo de tareas con una precisión mayor a la del ser humano. Detrás de estos robots hay una considerable carga de tecnología y esfuerzo, a fin de lograr los mejores resultados.

Sin embargo, la robótica también puede ser una excelente herramienta para que los más pequeños aprendan mientras se divierten. Obviamente, no vamos a poner a nuestros hijos a desarrollar robots capaces de funcionar en un entorno industrial, pero sí es cierto que encontramos en el mercado diferentes propuestas con las que pueden ir aprendiendo los fundamentos de la robótica y lo que pueden hacer con ellos.

 

Los beneficios de la robótica para los niños

Para quienes aún no tengan claro si esta tecnología es adecuada para los más pequeños, vamos a empezar analizando los beneficios de la robótica para estos usuarios. Estos juguetes reciben la denominación específica de STEM, que corresponde a las siglas de ciencia (Science), tecnología, ingeniería (engineering) y matemáticas. Estas siglas nos muestran las áreas cuyo conocimiento fomentan estos juguetes, lo que deja bien claro el beneficio que la robótica aplica en el aprendizaje de los niños.

Estas son las mejoras concretas a las que beneficia el uso de la robótica como juego, aunque obviamente también aporta otros elementos interesantes. Entre ellos, tenemos la capacidad de resolución de problemas y fomentar el pensamiento lateral, por lo que es posible encontrar soluciones alternativas a la forma más lógica de resolver problemas. También es una disciplina que ayuda a mejorar las habilidades deductivas y el razonamiento lógico, sin olvidar los aspectos lógicos que mueven la programación, entre otros aspectos.

Obviamente, para que estos beneficios sean reales y los productos robóticos no se conviertan en un elemento educativo más, es clave que estos juguetes sean divertidos, accesibles al nivel del destinatario y que a la hora de jugar el niño cuente con el apoyo necesario para resolver los posibles problemas que surjan durante el proceso. De no ser así, entonces el proyecto y la voluntad de nuestro futuro desarrollador no irán muy lejos.

Por dónde empezar

Cuando se trata de empezar a trabajar con estos juguetes robóticos, es necesario realizar una evaluación previa, con la que podamos conocer el nivel de conocimiento tecnológico del usuario y, en consecuencia, cuáles son las herramientas y kits más adecuados a sus necesidades concretas. Una tarea en la que las edades recomendables de los diferentes kits pueden ser una buena referencia.

A la hora de realizar esta evaluación, también es interesante valorar el perfil del niño respecto de los diferentes elementos presentes en la robótica. Pensemos que un proyecto de este tipo dispone de tres grandes áreas diferentes: creatividad, construcción y programación. Estos tres elementos son imprescindibles para que el proyecto llegue a buen fin, aunque también es cierto que algunos niños pueden preferir un perfil concreto frente a los otros dos.

Empezando por la creatividad, esta es necesaria para evaluar la forma en que se resuelve un problema determinado o qué queremos que haga el robot. La función de construcción es la que se encarga de diseñar el robot para tal fin, con los elementos necesarios para cumplir con su cometido. Finalmente, la función de programación es la responsable de dotar al proyecto de las órdenes para completar la tarea necesaria. En este paso, tenemos las herramientas y la solución al “problema” pero falta decirle al robot cómo proceder para ejecutarla.

Dependiendo de los kits o juguetes elegidos, es posible que algunos perfiles tengan más importancia que otra o que incluso algunos no estén incluidos, como los robots de diseño cerrado o en los que simplemente tenemos que programar lo que queramos que haga entre las funciones disponibles. Esto también ayuda a personalizar las funciones disponibles a aquellas más adecuadas al usuario o bien aquellas en las que muestre un mayor interés.

 

Qué opciones ofrece el mercado

Cuando echamos un vistazo a las propuestas que el mercado ofrece para que nuestros pequeños se sumerjan en el mundo de la robótica, sorprende encontrar propuestas tanto de empresas jugueteras como de empresas tecnológicas. Un binomio interesante de cara a disponer de todo tipo de propuestas, para que sea más fácil elegir la adecuada.

Dentro de las propuestas de las jugueteras, destacan los kits de la línea Lego Technic, así como los modelos programables de Lego MindStorms. Empezando por Lego Technics, hablamos de productos diseñados para construir objetos diversos con un planteamiento que no va de arriba abajo, sino desde dentro hacia fuera. Basta con echar un vistazo a cualquier comparativa de Lego Technic (puedes encontrar en este enlace unas opciones de compra) para descubrir los diferentes productos disponibles. Respecto de la línea Mindstorms, esta apuesta directamente por la robótica más completa e incluye elementos avanzados, tales como sensores, motores y unidades programables, por lo que es una opción más adecuada para niños de una mayor edad, en general a partir de 10 años.

Otra opción interesante, enfocada principalmente en el campo de la programación, es el Printbot o el Zowi. Estos robots cuentan con una buena gama de funciones dedicadas tanto al movimiento como a activarse automáticamente ante ciertas condiciones de luz. El producto cuenta con sensores destinados a tal fin, de modo que nuestro pequeño ingeniero no tiene más que establecer el comportamiento del robot conforme a lo que desee. La ventaja de este producto es que BQ, su fabricante, ofrece una página web dedicada a estos robots donde encontramos todo tipo de complementos y proyectos pensados para sacarle aún más partido.

La última tecnología que vamos a comentar es la de Arduino. En este caso, no hablamos de juguetes, sino de una solución tecnológica real. No obstante, es tan fácil de usar que incluso puede ser adecuada para los más pequeños. Algo a lo que ayuda la gran cantidad de material existente con el que es posible realizar desarrollos sencillos, adaptables a todo tipo de edad y conocimientos técnicos, incluyendo kits de inicio interesantes para los recién llegados a este mundo. Una ventaja interesante para los niños de mayor edad o mayor nivel.

 

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