Juegos musicales para niños

Última actualización: 22.09.21

 

Numerosos estudios científicos han revelado los beneficios de la música para los niños, por lo que cada vez más padres están interesados en incorporar en la educación de los pequeños algunos juegos que incluyen canciones, instrumentos y ritmos, con el objetivo de promover un desarrollo integral. 

 

Es cierto que en la actualidad podemos encontrar productos muy interesantes que ayudan a los pequeños de la casa a desarrollar sus habilidades musicales, pero no siempre es necesario comprar un juguete educativo (si pulsas aquí, tienes varias opciones de compra), también es posible utilizar elementos que tenemos en el hogar para crear juegos de música para niños, que resultan muy divertidos, didácticos y no cuestan mucho dinero.

 

  1. Sillas musicales

Este es el juego con música para niños por excelencia, ya que resulta muy sencillo y sin embargo aporta entretenimiento y aprendizaje al mismo tiempo. Es especialmente útil en fiestas infantiles, gracias a que pueden jugar muchos niños al mismo tiempo. Consiste en colocar un grupo de sillas en círculo, cuidando que queden de espalda entre sí para que los niños se puedan sentar fácilmente. El número de sillas debe ser inferior a la cantidad de participantes, por ejemplo, si son 10 niños, debe haber 9 sillas. Los pequeños deben hacer una ronda alrededor de las sillas, bailando libremente pero sin dejar de prestar atención a la música. Un adulto debe detener la canción de manera repentina, de modo que los niños se sienten rápidamente cada uno en una silla, el niño que quede de pie sale del juego y se debe eliminar una silla, de modo que ahora serán 9 niños y 8 sillas. Al final, quedarán solo dos niños bailando alrededor de una sola silla y el que logre sentarse será el vencedor.

 

  1. Estatuas musicales

En este caso solo necesitaremos música para jugar y un espacio de acuerdo a la cantidad de niños. Podemos elegir canciones infantiles o música popular de moda. Al escuchar los sonidos, todos los participantes deben moverse al ritmo de la canción. También puede ser una buena excusa para trabajar la expresión corporal si pedimos a los niños inventar nuevas formas de movimiento en distintos niveles; a ras del suelo, de pie o saltando. Cuando la música se detenga, los participantes deben quedar congelados en la posición exacta en la que se encuentran, como si se tratara de estatuas. El que se mueva primero, deberá dejar el juego. 

  1. Girar el micrófono

Para realizar este juego los pequeños deben estar sentados en el suelo alrededor de un micrófono. Cada niño tendrá la oportunidad de girar el micrófono con la mano, como en el juego tradicional de la botella. El participante que sea seleccionado al azar debe cantar una canción con el micrófono o cumplir una penitencia, como bailar o contar un secreto.

En este juego podemos utilizar karaoke con música para niños o canciones de moda, pero en este caso el niño seleccionado debe elegir una canción que conozca. Esta variante del juego está recomendada para niños de 6 años en adelante, ya que deben poder leer la letra de la canción en la pantalla. 

 

  1. Pintemos la música

Este es un juego muy útil para desarrollar la imaginación y la creatividad. Un adulto propone hacer una pintura a partir de la música, puede ser una melodía, un ritmo de percusión o una canción. En primer lugar, los niños deben escuchar la música y pensar en uno o más colores, después, con la ayuda de hojas de papel y lápices de colores, los pequeños deben realizar una obra inspirados en la música. Te sorprenderás al ver cuánto les transmite la música a los niños.

 

  1. A mover el esqueleto

Lo único que necesitas para este juego es música divertida para niños y un grupo de pequeños animados. Un adulto debe proponer a los niños bailar al ritmo de la música pero moviendo solo una parte del cuerpo, por ejemplo, el pie derecho. El niño que mueve otra zona debe salir del juego y esperar una nueva oportunidad para participar. Esta es una de las actividades para niños de 3 años en adelante que les ayuda a conocer y controlar las partes del cuerpo. Se recomienda no ser demasiado rígidos en las reglas del juego con los niños más pequeños y, por el contrario, aumentar la exigencia en los grupos con niños grandes.

  1. Cantemos juntos

Esta es una actividad que se recomienda desde el nacimiento, ya que aunque el bebé recién nacido no pueda cantar, sí escucha muy bien las voces de los padres. La mayoría de los expertos coincide en que los canturreos del papá y la mamá pueden estimular mucho a los bebés. Además, forman parte de los juegos musicales para niños de 2 a 3 años, ya que a esta edad les encanta imitar a los adultos. Los niños pueden imitar la música que reproduces en la casa o en el coche, pero si tú también cantas, aumentan las probabilidades de que los pequeños imiten las palabras, el ritmo y los tonos, favoreciendo así el oído musical desde los primeros años de vida.

 

  1. Hagamos una flauta

La flauta es uno de los instrumentos musicales para niños más divertidos, pero no siempre tenemos una en casa. La buena noticia es que podemos elaborar fácilmente una flauta e involucrar a los niños en el proceso. Para lograrlo, sólo necesitaremos 9 pajitas de colores y cinta adhesiva. Primero, hay que unir las pajitas una al lado de la otra, cuidando que queden bien ajustadas, para esto utilizaremos la cinta adhesiva. Después, solo hay que cortar en una línea diagonal todas las pajitas en la parte inferior, de modo que quede una más pequeña que la otra. Y eso es todo, el niño ya puede comenzar a soplar.

 

  1. Que el ritmo no pare

Si tienes algún conocimiento básico de música, puedes improvisar un juego con ritmos musicales. Para esto es recomendable utilizar un compás binario o cuaternario. Una de las actividades para trabajar el ritmo en el infantil consiste en imitar una secuencia siguiendo el ritmo de una canción. El adulto realiza una serie de sonidos con las palmas y el niño imita el ritmo, también se pueden hacer sonidos con los pies en el suelo o llevando las manos al pecho o los muslos, como si el cuerpo fuera un tambor. La dificultad puede ir en aumento y las secuencias deben ser cada vez más largas y complejas.

Como hemos visto, es muy fácil incorporar la música a las actividades que hacemos con los niños. No se trata solo de entretenimiento, sino de compartir un proyecto en familia y aprovechar los beneficios que el recurso musical ofrece a los pequeños de la casa.

 

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